Rubencito y María Soledad Alfonzo

Venezuela. A un mes del devastador terremoto que impactó al estado de La Guaira, continúan conociéndose historias que reflejan la magnitud de la tragedia y el profundo dolor que atraviesan numerosas familias.

En las últimas horas, las autoridades confirmaron el hallazgo sin vida de Hada Barrios, su hijo Rubén, conocido cariñosamente como “Rubencito”, y su madre, María Soledad Alfonzo, quienes permanecían desaparecidos desde el colapso del edificio donde residían.

De acuerdo con la información disponible, los tres familiares vivían en el Edificio Pez Vela, ubicado frente a la marina de Playa Grande, una de las construcciones que resultó gravemente afectada por el movimiento telúrico registrado el 24 de junio de 2026.

Desde ese día, familiares, amigos y organismos de rescate mantuvieron una intensa búsqueda con la esperanza de encontrarlos con vida.

Tras semanas de trabajo ininterrumpido entre los escombros, los equipos de emergencia lograron recuperar los cuerpos, poniendo fin a una larga espera para sus seres queridos.

La noticia fue confirmada por Posada Lomas de Galipán, lugar donde Hada Barrios desempeñaba sus labores y donde sus compañeros expresaron su pesar por la pérdida.

A través de mensajes de despedida, quienes compartieron con Hada la describieron como una mujer amable, dedicada y siempre dispuesta a brindar apoyo a quienes la rodeaban.

Destacaron además que su calidad humana y su actitud positiva dejaron una huella especial entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes hoy la recuerdan con profundo cariño.

Aunque ha transcurrido un mes desde el terremoto, las labores relacionadas con la emergencia continúan en distintos sectores afectados de La Guaira.

Varias familias aún esperan noticias sobre sus seres queridos, mientras los organismos de rescate y las autoridades mantienen los trabajos de búsqueda en las zonas más impactadas por el desastre.

Este nuevo hallazgo vuelve a reflejar el impacto humano que dejó el terremoto y el difícil proceso que enfrentan las familias afectadas.

Mientras algunos comienzan a despedir a sus seres queridos, otros continúan aferrados a la esperanza de obtener respuestas. La comunidad venezolana permanece unida en solidaridad con todas las personas que siguen afrontando las consecuencias de esta tragedia natural.

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