Magnolia García Lugo, de 57 años y residente de Bergenfield, Nueva Jersey, se encontraba de visita en Colombia junto a su familia cuando el terremoto registrado el 10 de agosto cambió sus vidas para siempre.
La familia estaba en Roldanillo, Valle del Cauca, cuando el fuerte movimiento sísmico provocó el colapso de un edificio en el que se encontraban.
Según la información proporcionada por las autoridades, Magnolia consiguió salir inicialmente de la estructura.

Sin embargo, al saber que su hija Natalia todavía permanecía en el interior, tomó la decisión de regresar para intentar ayudarla.
Ese gesto terminó marcando para siempre la historia de ambas.
Mientras Natalia consiguió sobrevivir y posteriormente fue trasladada a un centro médico para recibir atención por una lesión en uno de sus brazos, Magnolia quedó atrapada tras el colapso de la estructura.
El alcalde de Bergenfield, Arvin Amatorio, confirmó posteriormente la noticia y explicó que Magnolia y su familia se encontraban de visita en Colombia cuando ocurrió el terremoto.
Al conocer lo sucedido, el padre de Natalia viajó hasta el país para acompañar a su hija y afrontar junto a ella la dolorosa despedida de Magnolia.
Para Natalia, sobrevivir al terremoto significó también enfrentar una ausencia que difícilmente podrá llenar.

Su madre regresó por ella en uno de los momentos más difíciles y ese gesto permanecerá para siempre como parte de su historia.
Magnolia tenía 57 años y dejó atrás familiares y amigos que hoy la recuerdan por una decisión que nació del amor más profundo: el de una madre que no quiso dejar atrás a su hija.