La tarde del sábado 22 de agosto, Byron Steven Morán Mora se encontraba arreglando una motocicleta en el exterior de su vivienda, en el suroeste de Guayaquil.
De acuerdo con el relato entregado por su esposa a la Policía, Byron no acostumbraba consumir bebidas alcohólicas, no consumía drogas y tampoco mantenía deudas con prestamistas informales.
La mujer también señaló que la pareja llevaba una relación tranquila y que casi nunca tenían discusiones o problemas relacionados con celos.
Sin embargo, todo cambió en cuestión de minutos.
Según el testimonio de su padre, Byron corrió hacia el garaje de la vivienda mientras era seguido por un hombre que vestía una camiseta azul.
El sujeto habría ingresado al garaje y allí ocurrió el hecho que terminó con la vida de Byron.
Después, el desconocido salió de la vivienda y escapó en una motocicleta negra junto a otro hombre.

Otro testigo describió al presunto atacante con pantalón jean, camisa roja, chompa azul y un pasamontañas del mismo color.
El conductor de la motocicleta llevaba una camiseta y una gorra blancas.
Ambos huyeron con rumbo desconocido.
Los familiares aseguraron que Byron trabajaba en una picantería y aparentemente no tenía conflictos con otras personas.
En el lugar, los agentes encontraron varios indicios que ahora forman parte de la investigación.
Mientras las autoridades buscan reconstruir lo sucedido e identificar a los responsables, la familia permanece sumida en la incertidumbre.
Uno de sus familiares resumió el sentimiento que ahora los acompaña: “La justicia se la dejamos a Dios”.
La familia asegura que incluso existe temor de denunciar por posibles represalias, mientras espera que las autoridades puedan esclarecer lo ocurrido y llevar el caso hasta sus últimas consecuencias.