La investigación por la muerte de Camila Ruth Castro, de 18 años, incorporó nuevos elementos después de que sus amigas difundieran conversaciones privadas que la joven había mantenido antes del crimen.
En uno de los mensajes, Camila habría relatado una situación de violencia y una presunta restricción de su libertad.
“Pero no me deja ir. En serio, me encerró en la pieza”, escribió la joven, según las capturas difundidas.

En esa misma conversación también habría señalado que en el lugar se encontraban la madre y una amiga de su pareja, quienes, según su relato, no intervenían.
Las amigas de Camila también recordaron episodios anteriores en los que aseguraron haberla visto afectada por situaciones de violencia.
Una de ellas relató públicamente que en una ocasión la joven llegó con el rostro hinchado y los ojos enrojecidos de tanto llorar.
Elías Barrionuevo, de 19 años, permanece detenido y es el único imputado por el crimen.
El joven fue trasladado a sede judicial para prestar declaración ante la fiscal Florencia Di Sciascio.
Sin embargo, asesorado por su defensa oficial, decidió no declarar.
Barrionuevo está imputado por homicidio agravado por el vínculo y por haber herido con un arma de fuego al padrastro de Camila, quien habría intentado intervenir durante el episodio previo al desenlace.
Mientras permanecía prófugo, el joven había difundido un video en el que rechazaba las acusaciones y afirmaba: “No soy un femicida, yo la amaba”.
La Fiscalía analiza ahora distintos elementos para reconstruir qué ocurrió antes y durante el crimen.
Entre ellos están los mensajes difundidos por las amigas de Camila y las pericias relacionadas con el arma utilizada.
Las conversaciones adquieren especial relevancia porque muestran, según la acusación, que los episodios de violencia no habrían comenzado el día del crimen.
Detrás de aquellos mensajes que Camila envió a sus amigas quedó una frase que hoy vuelve a cobrar protagonismo: había intentado contar lo que estaba viviendo antes de que su historia terminara de la peor manera.