Peoria, Arizona. La familia de Theo Sabo, de 5 años, atraviesa un momento de profundo dolor después de que el pequeño perdiera la vida tras permanecer dentro de un vehículo estacionado frente a su vivienda durante una tarde de altas temperaturas.
Theo y su familia regresaron a su casa alrededor de la 1:00 de la tarde del domingo, luego de asistir al bautizo de otro niño en su iglesia. Ese mismo día, la familia tenía previsto reunirse con aproximadamente 50 amigos y familiares para compartir una celebración.

En medio de los preparativos, Theo aparentemente permaneció dentro del vehículo familiar. Pasaron más de dos horas y media antes de que sus familiares se dieran cuenta de que el niño no estaba dentro de la casa.
Finalmente, Theo fue encontrado inconsciente en el automóvil, que permanecía estacionado frente a la vivienda. Ese día, las temperaturas en la zona alcanzaron aproximadamente los 106 grados Fahrenheit, equivalentes a unos 41 grados Celsius.
De inmediato, familiares realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el pequeño fue trasladado de urgencia a un hospital cercano. Sin embargo, posteriormente se confirmó su fallecimiento.

El caso llegó a los tribunales y los padres de Theo, Mihail Sabo, de 50 años, y Anca Sabo, de 45, enfrentan acusaciones de homicidio por negligencia y abuso infantil. La pareja tiene otros cuatro hijos, de 18, 15, 14 y 9 años.
Según los informes, Mihail declaró a los investigadores que, al llegar a la vivienda, le pidió a su hijo de 14 años que sacara a Theo del vehículo. Sin embargo, el adolescente habría dado una versión diferente y señaló que su padre nunca le hizo esa petición.
Durante las audiencias judiciales, realizadas por separado el lunes, la abogada defensora Leah Dodd sostuvo que lo ocurrido fue un accidente terrible y no un delito. Según su argumento, Anca pensaba que Mihail se encargaría de que Theo entrara a la casa, mientras que Mihail creía que el adolescente lo haría.

A ambos padres se les fijó una fianza de 150.000 dólares y, debido a que son coacusados, tienen prohibido mantener contacto entre sí. Se les permiten visitas supervisadas con sus cuatro hijos que sobrevivieron.
El proceso judicial continuará mientras se analizan las circunstancias que rodearon el caso.