Dimone Fleming

El caso de una madre acusada por la pérdida de sus dos hijos pequeños tomó un giro inesperado tras una decisión judicial.

Dimone Fleming había sido acusada de causar la muerte de sus hijos, Daishawn Fleming, de 3 años, y Octavius Canada, de apenas 11 meses, en un refugio familiar del Bronx.

Según los fiscales, ambos niños fueron encontrados sin vida después de haber sido heridos con un arma blanca y colocados posteriormente en una bañera.


Sin embargo, durante el proceso surgió un elemento que terminó siendo determinante.

Los psiquiatras consultados tanto por la Fiscalía como por la defensa coincidieron en que Fleming atravesaba un cuadro severo de psicosis en el momento de los hechos.

Los informes señalan que la mujer presentaba alucinaciones y creía que debía “purificar” a sus hijos.

Ante estas conclusiones, el juez determinó que Fleming no era penalmente responsable debido a una enfermedad o defecto mental.

La decisión no significa necesariamente que la mujer vaya a recuperar su libertad de inmediato.

Fleming permanece sujeta a evaluaciones psiquiátricas y podría ser internada en un centro de salud mental de máxima seguridad si los especialistas consideran que continúa padeciendo una enfermedad mental y representa un peligro.

El caso también ha puesto nuevamente sobre la mesa el impacto de los trastornos mentales graves relacionados con el periodo posterior al embarazo.

La psicosis posparto es diferente de la depresión posparto y puede implicar una pérdida de contacto con la realidad.

Pero detrás de la resolución judicial permanecen dos niños que perdieron la vida.

Esa es la parte de la historia que permanece mientras las autoridades de salud mental determinan cuál será el siguiente paso para Fleming.

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