Miranilde Pereira

Brasilia, Brasil. – La Policía Civil del Distrito Federal ha revelado detalles escalofriantes sobre el accionar de un grupo de enfermeros en la UTI del Hospital Anchieta. Las investigaciones concluyeron que los implicados actuaron con una frialdad extrema al inyectar sustancias letales de forma deliberada.

Uno de los casos más impactantes es el de la profesora jubilada Miranilde Pereira da Silva, de 75 años. Según el informe policial, el técnico Marcos Vinícius Silva Barbosa intentó acabar con su vida en tres ocasiones antes de lograrlo en un cuarto ataque.

Durante las primeras tres intervenciones del sospechoso, la paciente sufrió paradas cardíacas, pero logró ser reanimada por el equipo médico. No obstante, en la cuarta acción del técnico, la víctima no resistiu y falleció el 17 de noviembre de 2025.

Las cámaras de seguridad de la unidad de cuidados intensivos fueron piezas clave para resolver el misterio. Los videos muestran a Marcos Vinícius manipulando materiales médicos y circulando por la sala fuera de situaciones de emergencia o de su horario laboral.

En la misma fecha, el técnico también habría provocado el trágico desenlace de João Clemente Pereira, un servidor público de 63 años. Al igual que en el caso anterior, el paciente murió tras una intervención malintencionada del sospechoso.

La tercera víctima identificada es el cartero Marcos Moreira, de 33 años, quien falleció el 1 de diciembre tras recibir la misma sustancia. En este incidente, la técnica Marcela Camilly Alves da Silva habría colaborado activamente en la acción criminal.

Las investigaciones indican que Marcela Camilly presenció los ataques sin intentar detener a su compañero ni dar aviso a sus superiores. Ambos técnicos, junto a Amanda Rodrigues de Sousa, fueron detenidos durante la denominada Operación Anúbis.

Existe una cuarta técnica de enfermería vinculada al proceso, aunque esta última se encuentra respondiendo a los cargos en libertad. Los implicados confesaron los crímenes tras ser confrontados con las grabaciones, aunque no dieron una motivación para sus actos.

La policía destacó que los sospechosos no mostraron ningún remordimiento durante los interrogatorios realizados. El grupo será indiciado por homicidio doloso calificado, lo que significa que actuaron con la intención de matar y sin dar oportunidad de defensa.

Los pacientes se encontraban en una situación de vulnerabilidad total al estar ingresados en la unidad de terapia intensiva. Este factor de indefensión podría resultar en penas de hasta 30 años de prisión para cada uno de los involucrados en las muertes.