Brasilia, Brasil. – Una revelación estremecedora ha surgido en la investigación contra una técnica de enfermería acusada de crímenes seriales. Amanda Rodrigues de Sousa, de 28 años, se encuentra detenida por su presunta participación en el fin de la vida de tres pacientes.
Recientemente, se confirmó que la mujer trabajó en el Hospital da Criança de Brasília José Alencar (HCB). Su paso por esta unidad de salud infantil ocurrió durante el año 2020, en pleno auge de la emergencia sanitaria mundial.
El hospital confirmó que Amanda formó parte de su cuadro de funcionarios tras superar un riguroso proceso selectivo. En dicha convocatoria, la técnica logró posicionarse en el puesto número 13 entre casi 300 aspirantes clasificados por su currículum.
A pesar de su alta calificación, su permanencia en la institución pediátrica fue sumamente breve. Desempeñó funciones por un periodo de apenas ocho días antes de dejar la unidad de salud, según informaron las autoridades administrativas.
El Hospital da Criança es una institución de referencia nacional en el tratamiento de cáncer infantil y enfermedades raras. Debido a la vulnerabilidad de los pequeños pacientes, la noticia sobre su pasado laboral ha generado una gran alarma social.
En sus redes sociales, Amanda se presentaba como una mujer “cristiana y madre”, proyectando una imagen de confianza. Afirmaba poseer especializaciones como intensivista e instrumentadora quirúrgica, áreas críticas dentro de cualquier hospital.
La captura de Amanda se produjo tras investigaciones en el Hospital Anchieta, ubicado en Taguatinga. En dicho centro, se le acusa de haber provocado el trágico desenlace de personas que estaban bajo su cuidado en la Unidad de Terapia Intensiva.
Junto a ella, otros dos técnicos de enfermería fueron detenidos por las autoridades locales. Se trata de Marcos Vinícius Silva Barbosa de Araújo y Marcela Camilly Alves da Silva, quienes también habrían participado en estos actos delictivos.
El sistema de salud del Distrito Federal se encuentra bajo una intensa revisión de sus protocolos de contratación. Se busca determinar cómo estos individuos lograron superar los filtros técnicos para acceder a las áreas más sensibles de los hospitales.
Actualmente, Amanda permanece bajo custodia policial mientras la fiscalía recolecta pruebas adicionales. El caso es considerado uno de los mayores escándalos de criminalidad en la historia reciente de la medicina dentro del territorio brasileño.
La comunidad médica ha expresado su rechazo total, señalando que estos actos empañan la labor de los profesionales honestos. Las investigaciones continúan para descartar la existencia de más víctimas en los centros donde los acusados trabajaron.
