Manaus, Brasil. – El barrio Manoa, en la zona norte de la capital, fue escenario de un hallazgo macabro el pasado viernes, 9 de enero de 2026. Alrededor del mediodía, las autoridades localizaron el cuerpo sin vida y completamente desnudo de una joven en la calle Aramari.
La víctima fue identificada formalmente como Juliana Silva Teixeira, de 20 años de edad. Juliana era residente de la misma comunidad y, según sus familiares, tenía un diagnóstico de trastorno del espectro autista.
El cadáver fue encontrado por vecinos en un terreno baldío. Debido a las condiciones en las que se hallaba el cuerpo, los peritos consideran la hipótesis de que la joven sufrió una agresión física extrema antes de su trágico desenlace.
Cámaras de seguridad de la zona registraram los últimos momentos de la víctima con vida. En las grabaciones, se observa a Juliana caminando junto a un hombre que vestía camiseta y bermuda.
En el video, la joven muestra una postura de evidente incomodidad y parece estar actuando bajo coacción. El sujeto que la acompañaba simulaba intimidad cuando se cruzaban con otras personas para evitar levantar sospechas entre los transeúntes.
Familiares de la víctima aclararon que Juliana casi no salía de casa y que ese día aceptó una invitación para comer pizza. Desmintieron categóricamente rumores sobre el uso de sustancias ilícitas, describiéndola como una persona tranquila y querida.
Pocas horas después, el sábado 10 de enero, se reportó un nuevo acto de violencia en la zona norte. Un hombre identificado como Bruno Santos, apodado “Loirinho”, perdió la vida tras recibir múltiples impactos.
Santos había sido señalado de manera informal en redes sociales como el presunto responsable de lo ocurrido con Juliana. No obstante, las autoridades brasileñas aún no han confirmado un vínculo oficial entre ambos incidentes.
La Delegación Especializada en Homicidios y Secuestros (DEHS) se encuentra a cargo de las investigaciones. Los agentes trabajan para confirmar si la muerte de Santos fue un acto de “justicia” por mano propia.
La población de Manoa permanece en estado de conmoción ante la brutalidad de los hechos registrados en menos de 48 horas. La familia de Juliana continúa exigiendo justicia y respeto a la memoria de la joven.
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