Kelli Amorim

Brasil. – Una tragedia motivada por sentimientos de rivalidad y conflicto personal ha conmocionado al barrio Patagônia, en el suroeste de Bahía.

Kelli Amorim Ribeiro Monteiro, una joven de 28 años, perdió la vida tras ser agredida con un objeto punzocortante dentro de su propio hogar el pasado viernes, 2 de enero de 2026.

El ataque, descrito por las autoridades como un acto de extrema crueldad, ocurrió en presencia del hijo de la víctima, un pequeño de apenas tres años de edad.

La agresora fue identificada como Valéria Maria Jesus, quien actualmente es la pareja del exesposo de Kelli y, según allegados, mantenía una relación de amistad cercana con ella anteriormente.

De acuerdo con las investigaciones preliminares, el detonante de la violencia fue un fuerte desentendido que tuvo lugar la noche anterior al suceso.

Durante la mañana del viernes, la agresora ingresó a la vivienda de la víctima y le propinó múltiples heridas que resultaron fatales, impidiendo cualquier posibilidad de auxilio inmediato.

La Polícia Militar logró localizar a la responsable poco después del evento gracias al hallazgo de su vehículo en las cercanías del lugar. En el automóvil se encontraba la madre de la atacante, quien colaboró con los agentes indicando el paradero de su hija, facilitando así su captura en una residencia cercana.

Al ser abordada por los uniformados, Valéria Maria Jesus no ofreció resistencia y admitió su responsabilidad en el fallecimiento de la joven.

Tras su detención, fue trasladada a la Delegación Especializada de Atención a la Mujer (Deam) y posteriormente remitida al Conjunto Penal Advogado Nilton Gonçalves para iniciar su proceso judicial.

Kelli Amorim era una persona muy activa y respetada en su comunidad; se desempeñaba como recepcionista en una clínica, participaba en grupos de ciclismo y era miembro de la Iglesia Batista Nova Sinai.

Su despedida incluyó un emotivo cortejo fúnebre integrado por decenas de ciclistas que rindieron homenaje a su memoria.

Actualmente, el menor que presenció la agresión se encuentra bajo la protección y el cuidado de su familia paterna. La Polícia Civil continúa con el desarrollo del caso para formalizar la acusación por este acto violento, mientras la comunidad local exige justicia ante la futilidad del motivo que desencadenó esta lamentable pérdida.